I
ng. Alfonso Vázquez Díaz, un hombre ejemplar que dejó una huella imborrable en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Nacido en 1914, Alfonso vivió una vida plena marcada por la integridad, la dedicación y un profundo amor por su familia y su profesión.
Como padre, Alfonso fue insuperable: cariñoso, sabio y siempre dispuesto a compartir sus conocimientos y valores. Su ética profesional fue un reflejo de su carácter; puntual, confiable y extraordinariamente responsable. Poseía una memoria prodigiosa que lo convertía en una enciclopedia viviente, y su pasión por la historia trascendió generaciones, inculcando en sus hijos el gusto por el aprendizaje y la curiosidad intelectual.
Alfonso era un amante de los libros y un visitante fiel a la Feria del Libro de la Ciudad de México, donde encontraba inspiración y alimento para su insaciable sed de conocimiento. Cada año, regalaba un volumen de la Enciclopedia Británica a su familia, un gesto que demostraba su deseo de compartir lo mejor de sí mismo con quienes amaba.
Su pasión por la cultura también lo llevó a disfrutar profundamente del teatro, los musicales y los viajes, experiencias que enriquecieron su vida y la de quienes lo acompañaban.
Graduado como ingeniero químico especializado en la producción de azúcar de la Universidad de Luisiana (LSU), Alfonso dedicó su vida profesional a la industria azucarera en México, ocupando posiciones de prestigio en los ingenios donde trabajó, entre ellos el ingenio de Independencia en Martínez de la Torre Veracuz, Xicotencatl Tamaulipas, ganándose el respeto de sus colegas. Su experiencia y conocimiento eran tan valiosos que, incluso después de su retiro, la industria continuaba buscándolo como consultor.
Más allá de su vida profesional, Alfonso cultivó relaciones profundas con su madre y sus dos hermanas, demostrando un amor fraternal que fue ejemplo para todos.
Su vida fue un testimonio de dedicación, amor y excelencia. Su legado vivirá en los corazones de su familia, amigos y colegas.